La visión familiar de un cuerpo desnudo es cotidiana
, se vive todos los días cuando uno se baña.
En casa, mientras la madre cocina pollo con arroz en una cacerola anticuada,
los hermanos se disputan por una convivencia in alcanzada.
Hoy el respeto mutuo se desvanece de palabras crudas
nadie quiere dar el brazo a torcer , nadie se atreve a amar hasta perder.
y cuando las palabras chocan con la sensibilidad de la madre
nuevamente el silencio invade nuestras mentes perversas.
Nuestros lazos familiares.
Sin embargo a veces cuando me acuesto en la cama
transpiro mi remera mirando el techo con agujeros negros que se vuelve cada vez mas grandes.
Y pienso , lamentándome que lo que sucede traspasa la realidad que nos rodea
convirtiéndonos en los monstruos de la misma sociedad.
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